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pesca otoño

  • El final del verano

    el final del verano

    Yo nunca tuve un amor de verano, así que jamás me emocionó escuchar al Dúo Dinámico cantar “El final del verano”, más bien todo lo contrario. Hasta que me saqué el carnet de conducir odiaba agosto. Éramos la única familia del barrio que no veraneaba en la playa o se iba al pueblo, cosas de tener un padre que no conducía, así que cuando las fábricas cerraban el día uno, muchos de mis amigos salían disparados para Levante unos y los otros a repoblar la cada vez más yerma Castilla rural, en los asientos traseros de ese magnífico monovolumen que era el Seat 124, cargado hasta los topes para redecorar con lo usado las casas del pueblo o la playa. Tal vez por eso me guste tanto septiembre, todos volvían. Ya se podía jugar de nuevo hasta las mil, quedaban unos días de vacaciones, y encima, Guadalajara estaba en fiestas, llegaban las primeras lluvias y el campo que se veía desde nuestra terraza comenzaba a cambiar de color, ya olía a setas, ya era otoño… Y con 18 años descubrí Peralejos de las Truchas.

  • Fin de la cita

    fin de la cita

    Todo fluye, nada permanece, y más aun cuando eres pescador de mosca. Desde ese primer año en que mis padres me compraron un vadeador de goma que a los meses ya me quedaba dos números pequeño, la pesca con mosca ha sido un cambio constante, ha ido modificando mi personalidad dentro y fuera del río.