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Paradisso

A pesar de la resaca, tengo bastante nítido el recuerdo de la primera vez que vi “Cinema Paradisso”. Llegué de Madrid sin dormir a la comida de año nuevo de mil novecientos noventa o noventa y uno, no sabría decir, y justo cuando esta acababa, anunciaron en Telemadrid que en cinco minutos comenzaba la película.

vistas patagonia dream lodgeAnte la amenaza inminente de las cabezadas, busqué una cinta limpia, la metí dentro del Telefunken VHS que mis padres compraron en una promoción de Caja Guadalajara y comencé a grabar. A los diez minutos de esto, acaba la breve historia de la primera vez que vi “Cinema Paradisso”. Días más tarde, una noche en la que todos dormían en casa, recuperé la cinta y vi la película. La historia del niño huérfano de la guerra, que encuentra una figura paterna en el proyeccionista del cine de su pueblo. No recuerdo si cuando llegué al final ya estaba llorando, o fue antes de este, para mí, el más tramposo y bonito de la historia del cine, cuando parecía una plañidera. Junto con el “Fine”, la película tiene otro momento impagable; cuando Salvatore le pregunta al viejo, si debería de irse a estudiar fuera del pueblo, y Alfredo responde al muchacho “márchate y no regreses nunca”.

Cuando Luis Antúnez me propuso que me fuera a pasar la temporada de pesca en su lodge de Chile, solo le pregunte a mi amigo Antonio y la respuesta fue contundente “vete y vuelve solo de visita”

Año nuevo, vida nueva

rio patagonia pesca moscaNunca tuvo más sentido para mí este dicho. Ahora me hayo metido en un Airbus 340 cruzando el Atlántico con rumbo suroeste, a lo desconocido, a la aventura, a gentes nuevas, y culturas diferentes, a mi nueva casa, Salmo Patagonia Lodge. Siempre envidié a mis amigos universitarios que al final de sus carreras se iban a Europa a estudiar, ahora y pasados los cuarenta años, soy yo el que se va de ERASMUS, porque por encima de todo es a eso a lo que voy, a aprender a pescar, y desde luego con Luis a la cabeza y Milan Cubík en la retaguardia muy mal lo tengo que hacer para que cuando regrese mi modo de ver la pesca no sea otro absolutamente diferente. Voy a pescar en impresionantes escenarios casi vírgenes en donde las truchas se han adaptado y parecen salidas de otro planeta; bronw y arco iris gigantescas, así como diferentes especies de salmón van a ser el menú al que me enfrenté cada día.

Pero siendo todo esto lo más importante, también es lo de menor valor. Esto no es un viaje, esto tiene que ser una eclosión. Me despojo de mi raido buzo de herrero y me planto unos nuevos y relucientes vader de pescador a mosca. Ahora me toca empezar de cero en un lugar que no conozco, esto no es La Alcarria, esto no es el Tajo, ni mis compañeros de pesca van a ser los de siempre. Importante es que conozca los ríos, sí, pero lo es más aún conozca a la gente. Personas que hablan diferente, comen diferente, viven diferente y, seguro, pescan diferente. Gente que al igual que yo cruzan medio planeta para venir a pescar a este lugar perdido que es la Patagonia, ese sitio al que la gente viene a olvidarse del mundo y a que el mundo se olvide de ellos, como hace un siglo lo hicieron Bud Cassedy y Sundace Kid. Y es que también en este viaje mío, al igual que en el de aquellos bandidos, hay algo de huida. Pongo tierra de por medio con una ciudad con la que ya no me reconozco, en la que ya no me gusta vivir. Claro que voy a echar de menos a mis amigos, mucho. salmo patagonia lodgeA esos con los que pesco de día por las alcarrias, o a los otros con lo que sábado tras sábado, al ritmo de himnos generacionales, vaciamos de botellines las cámaras del Tiles (el último reducto de la noche en Guadalajara), así como a todos los que pasan y han pasado por mi vida de refilón, y en ese momento sacaron de mi una sonrisa. Pero al igual que algunas mujeres, la ciudad en la que nací, ya no me pone. Como a ellas, no podré dejar de quererlas nunca, han sido mi vida y yo no olvido, han sido quien me han hecho reír y ser feliz, y al igual que en ellas, en la city siempre quedarán momentos mágicos que vivir y recuerdos imborrables, pero mi cuerpo me pide que mí día a día sea en otro lugar, en otra carne. Aunque tengo que ser consciente que para alguien como yo, con tendencia a la nostalgia y la melancolía, la distancia junto con la ausencia, de mi familia y los que quiero, puede pesar mucho, y puede también que en unos meses, estas palabras se las lleve el río. Pero al río y a todo lo que viva a partir de aquí en la Patagonia no se lo podrá llevar nada, pues pase lo que pase, esto me va a cambiar, hoy comienzo a vivir el día siguiente.

Un lugar en mundo

Ya en tierra y después de mi primera comida chilena cierro esta entrada, la primera de todas las que he de escribir desde aquí, con el recuerdo de la última noche en mi casa, en la que como no podía ser de otro modo, vi “Cinema Paradisso”, en esa cinta en la que por cosas del azar una secuencia se repetía varías veces, y eso es lo que yo deseo, que este viaje tenga también ese perfecto defecto y se repita, que todos los años cuando llegue el frio a España, yo haga las maletas y ponga rumbo suroeste, y como en aquella otra maravillosa película, yo encuentre “Un lugar en el mundo”.

 

Jesús Carmona “Calambres”, cofundador y director técnico de www.fotoguiarios.com.

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