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Visita nuestro blog en el que vas a encontrar todo tipo de historias relacionadas con la pesca a mosca, la gestión de aguas, el montaje de moscas artificiales, así como artículos de opinión o noticias de lo sucede alrededor de nuestra afición. También podrás leer artículos de nuestros invitados, algunos der ellos reconocido pescadores de mosca de España.

 

riberas verde jarama angler jarama river spain

fin de la cita

Todo fluye, nada permanece, y más aun cuando eres pescador de mosca. Desde ese primer año en que mis padres me compraron un vadeador de goma que a los meses ya me quedaba dos números pequeño, la pesca con mosca ha sido un cambio constante, ha ido modificando mi personalidad dentro y fuera del río.

Hace unos días concluyó una temporada que en lo personal ha sido una extensión de la 2014 y que juntas marcan un antes y un después en mi modo de acercarme a la ribera. Cosas nuevas aparte de mis inseparables secas; ninfas, dobles tracciones, streamers, y sobre todo pescar con mucha gente diferente de la que aprender enseñando y de la que disfrutar aprendiendo de la pesca a mosca, esa cosa que muy pocos pueden entender y de la que los que estamos dentro no nos queremos rehabilitar. Todo esto junto hace de este mi bienio progresista.

Una temporada en peces y ríos

rio bornoba pesca moscaLa de este año ha sido una temporada que podría calificar de digna en cuanto a peces se refiere. Ni han sido muchos, ni han sido grandes, apenas diez peces clavados por encima de medio metro, pero uno de ellos especialmente bello, ese gran macho al que dediqué parte de una entrada en este mismo blog, y que por suerte pude mirar a los ojos en un par de ocasiones. Quitando alguna salida a Cuenca y Salamanca, este año la pesca ha vuelto a ser en ríos de Guadalajara; por cercanía, porque los conozco como el pasillo de mi casa, por los peces que tienen, porque los hay calizos, de sierra y de llanura..., pero por encima de todo porque estoy enamorado de ellos. Sacar aquí peces de 30 a 40 cm es habitual, así como pasar las 20 truchas en una tarde de seca, aunque este año no hayan sido tantas como en otras temporadas. El Tajuña ha vuelto a ser, y ya van muchos años, mi río de cabecera. Pocos cauces tan variados y en los que me encuentre tan a gusto como en este, con sus tramos de rocas entre musgos y bosques de ribera que te trasladan a lugares lejanos para nada propios de una llanura cerealista. Pero así es La Alcarría, ese sitio en el que las siembras y el monte se alternan, donde los quejigos se asoman al agua y la lavanda llena con su aroma las tardes de verano, tardes de efímeras y truchas huidizas. Hacer rodar mi mosca bajo los árboles muertos o lanzar con los codos altos y el agua al pecho en alguna de sus tablas hacen de mi un hombre feliz, vivo. Tan feliz como volver al Tajo, ese río desesperante en el que nunca pasa nada, hasta que pasa. Y sucede que las moscas comienzan a eclosionar, y ves una trucha, y otra, y otra, y aquella de debajo del pino que parece grande, un zepelín, y es ahí cuando te olvidas de todos aquellos días de un par de peces, de tantas tardes de tabaco y sopor, de esos días en los que el río parece una vena de agua carente de vida. Si compras papeletas, el Tajo te toca, y mi bola este año salió el último día de la temporada. Muchas truchas puestas, muchas truchas buenas, pero no estuve a la altura. Yo me quede con las ganas de sacar uno de los grandes peces de este río, ella se quedó con la mitad de mi anzuelo en su boca, pero así es la vida cuando se juega entre dos, así es la pesca. Y entre estos dos ríos mayúsculos se colaron otros tantos que hacen que vivir en Guadalajara sea una bendición para un pescador de mosca: el Sorbe del que todos los días bebo, tan lleno de truchas como resbaladizo; su hermano Bornoba, precioso como la plata que salía de sus orillas; el olvidado Henares, tu río si eres pescador de ninfa, o ese otro al que le quitó el nombre, el Dulce, el de las moscas de mayo, o mi reencuentro con un Hoceseca cuajado de cebadas, junto con los arroyos de La Alcarria han sido los escenarios en los que he rodado la vigésimo octava temporada de “El hombre que quiso pescar”.

Una temporada en equipos

pesca mosca rio sorbeY si bien nunca he renegado de nada yo soy un pescador de seca. Creo que no hay nada comparable a ver tomar una trucha una mosca que deriva por el sitio. Pero ahora que parece que ya empiezo a enterarme un poco de lo que pasa cuando las truchas toman arriba, creo que ha llegado el momento de comenzar a enterarme de cómo es el río cuando los peces comen abajo. He pescado más veces a ninfa este año que en todas las temporadas anteriores juntas, al hilo, y más a la checa; he barrido los fondos de los ríos, porque una cosa sí que tengo claro: cuando pesco con ninfas el objetivo son los peces grandes, no quiero peces pequeños en una cuarta de agua, busco encontrarme con animales de bocas dentadas que salgan del lado oscuro y, por norma general, esos se encuentran en los pozos, así que cuando me da por “hacer el mal” suelo estar en una zona en la que haya sucesión de aguas con cierta profundidad y rapidez. Y lo cierto es que lo he pasado bien al ver arrancarse a los peces detrás de una bola metálica o una ahogada bien lastrada. Aunque para arrancadas las que hacen a los streamers. Hace años tuve un par de temporadas en las que, cuando iba al Henares a pescar los serenos, hacía la espera paseando wooly bugger lastradas en las salidas de algunas corrientes, y lo cierto es que obtenía buenos resultados, y sin tener muy claro por qué, al igual que vino, deje de hacerlo y me olvide de ellos, hasta que a mediados de temporada los desempolvé. Eran tan eficaces como antes, las truchas se arrancaban a por ellos, todas salvo las del Tajo, esa es mi espina. En la vida he clavado una trucha a streamer en el Tajo, pero prometo seguir intentándolo. Tal vez me lleve otros 30 años enterarme un poco de qué va la pesca a ninfa, pero sé que ha llegado el momento de explorar otras cosas, otras pescas.

Fin de la cita

pesca punta rio tajunaLas últimas jornadas de esta temporada fueron muy extrañas, sobre todo porque una semana antes de que acabara murió Paco Pepe. Aunque lleváramos unos años de mala relación, él es el responsable en un tercio de que sea pescador de mosca. El último día en el que pesqué solo en el Tajo, fue para mi un día de recuerdo y homenaje a aquel tipo con el que pescaba antes de que me saliera barba, jamás olvidaré las salidas al Tajo de 1994.

Y la vida sigue y el 2016 nos deparará nuevos retos, nuevos ríos y moscas, gentes importantes a quien conocer y de las que disfrutar. Vuelvo a tener por delante la oportunidad de ser mejor pescador que ayer, y eso mola.

Nunca volvimos a pescar en aquel Tajo de 1994, panta rei.

 

Jesús Carmona “Calambres”, cofundador y director técnico de www.fotoguiarios.com.

Tags: pesca otoño, Amigos