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TU VIAJE CON fotoguiarios

Visita nuestro blog en el que vas a encontrar todo tipo de historias relacionadas con la pesca a mosca, la gestión de aguas, el montaje de moscas artificiales, así como artículos de opinión o noticias de lo sucede alrededor de nuestra afición. También podrás leer artículos de nuestros invitados, algunos der ellos reconocido pescadores de mosca de España.

 

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Las otras pescas (Sucedaneos)

Hacía mucho tiempo que no estaba quince días sin vadear estando la veda de la trucha abierta. Yo, que siempre he condicionado todo en mi vida a la pesca y las truchas, desde mis trabajos a las relaciones personales, no tengo por costumbre estar tantos días en el dique, pero ahora que ando con la pata escacharrada, no me ha quedado más remedio que abandonar el wader y reposar, lo justo eso sí. Siempre procuro tener un sucedáneo que me haga feliz y por momentos me borre de la memoria esa febril sensación de estar con el agua por el pecho delante de una trucha que no para de cebarse.

Sucedáneos

el rio de la vida pesca moscaBuscar un sustitutivo para las cosas que te gustan es muy difícil, ya me paso hace años con el cine. Desde que tuve una nómina, el cine junto con la pesca con mosca eran mi pasión, para mí el mejor día de mi vida consistía en intentar que alguna trucha alcarreña tomara mi mosca a la salida del trabajo, después tras una ducha rápida salir zumbando a Alcalá de Henares o Madrid a la sesión golfa, y disfrutar en muchas ocasiones a sala vacía de alguna historia que me llevara a otra vida durante dos horas; comedias, drama, western, thriller, cualquier género me valía y era la antesala de una noche que acababa cuando el sol ya estaba alto, para solo después de unas horas de sueño volver a empezar este ritual antes de que llegara el lunes, vivía en un ciclo, un ciclo feliz. El cine y yo tuvimos una relación casi diaria hasta agosto de 2012. La última vez que pisé una sala de cine fue el fin de semana anterior a que se subiera el IVA, va hacer cuatro años, todavía no he vuelto. Aquello fue un mazazo para mí, y para sobrellevarlo comencé a ver películas en casa algo que paradójicamente apenas había hecho, y descubrí algo que ya sabía, era un mal sucedáneo, puesto que lo que verdaderamente me gustaba era la atmósfera de una sala oscura, con un cañón de luz que salía por un ventanuco e iluminaba sobre un gran lienzo que hasta entonces estaba blanco, mis días, mis fantasías y mis ilusiones. montaje perla oreja liebre doble collera plaCon la pesca me pasa absolutamente lo mismo, si hace casi treinta años no hubiese empezado a pescar con mosca, probablemente ya no sería pescador. La pesca de truchas con mosca seca, tiene para mí algo especial que no me lo trasmite el resto de las técnicas y especies que conozco. Tal y como me la planteo, la pesca, va mucho más allá de un simple ensayo y error, una combinación casi aleatoria de colores y tamaños, de palas o señuelos. Intento razonar el porqué de los motivos que hacen que una trucha tome la mosca roja y no la que es igual pero un poco más clara de pluma, porqué cuando están bajando subimagos a espuertas por el río no los toman, y si lo hacen con las emergentes, o al revés, días que solo toman subimagos en movimiento y no ves una anilla en la superficie salvo que eso suceda. Ya sé que la pesca con seca no es el método más efectivo, vale, pero es el que me hace sentir feliz, no hay nada que supere el momento de ver, disfrutar, y analizar el modo y la cadencia con que una trucha de 50 centímetros, apenas a seis metros de ti come moscas sin cesar, el corazón se me sale por la boca. Aún así, en determinados momentos del año la mosca y las truchas me llegan a superar, y en esos páramos mentales busco algún sucedáneo que me permita seguir yendo al río o pantano sin que mi pasión colapse.

Otras técnicas, otros peces

pesca mosca carpa guadalajaraCon los años mis alternativas han ido cambiando y modelándose, sin razón alguna. Hace tiempo en mi entorno existía cierto desprecio a cualquier tipo de pesca que no fuera la de trucha con mosca seca, el resto de las modalidades eran cosas menores, para quien no llegaba al sumun de la elevación, por suerte, crecí, y deje de ser una cotorra que repetía los postulados de otros. No era un mal pescador de mosca por hacer otras cosas, otros peces. Y así durante muchos años cuando comenzaba a apretar el calor iba en busca de basses saltarines a spinning, más tarde me dio por los lucios a mosca, tenía unos amigos con barca y nos íbamos a pasar los sábados al embalse de Bolarque, navegar en aquel entorno merecía la pena pescásemos pez o no, después llegaron los barbos, aunque haga más de veinte años que saqué los primeros con mosca en la Tranquera tuvieron que pasar diez para que volviera a buscarlos en superficie y, lo último fueron las carpas a mosca, autenticas locomotoras capaces de abrasarte los dedos si intentas frenar la línea con ellos, mala idea amigo, y por supuesto, siempre la caña larga para tentar barbos con ova, o bien para ir a los arroyos detrás de truchas con una mosca en la punta, así han ido cambiando mis alternativas a la cola de rata y durante esta “baja”, me han venido muy bien.

Primero me fui un día de carpas, a sentarme al lado de la orilla y esperar a que pasaran. Bajo un sol justiciero esperé y patrullé en pequeños y cojos paseos la orilla de un embalse de Buendía bajo hasta la vergüenza. Cinco horas muy divertidas en las que los peces hicieron lo posible porque me fuera contento a casa; dos carpines de un tamaño sorprendente y una carpa más que entretenida, junto con un lucio que se llevo mi streamer de recuerdo, cambiaron mi sábado de sofá por una tarde de sonrisa, si bien el momento bonito fue el del domingo, cuando saqué la caña larga y en compañía de mi amigo Antonio nos fuimos a dar un paseo por las alcarrias y sus arroyos, sitios que siempre ponen de su parte para que uno sea feliz. Fue un espectáculo ver como las truchas se tiraban sin compasión a por una doble collera de PLA con cuerpo de oreja de liebre montada en un 12, y bajar la mosca por los pocos agujeros que quedan en arroyos cercenados en su día por la excavadora y en los que la vegetación se desborda en cauces que van a pasar un verano falta por la falta de lluvia, pero las truchas a lo suyo, a comer, y yo a pescar, en ocasiones de oído sobre cebadas que no soy capaz de ver, la mosca al agua y con la ayuda de una bola de indicador de picada de los de pasta a navegar lo más natural posible, a entrar debajo de las ramas, de las espadañas; no lo puedo negar, me encanta, y estos ratos han hecho que llevara mejor la espera.pesca llerana arroyos guadalajara

Y la espera acabó este sábado en aguas del Tajo, en sus tablas lentas y desesperantes, en sus grandes truchas que pasean en busca de bogas que llevarse a la boca, en sus tobas traicioneras que ponían a prueba mi gemelo, y en un bolo de esos a los que nos tiene acostumbrado este río. Y puede que en las otras pescas tuviera más éxito, y aunque estos otros peces me gustan, y lo paso bien, tengo claro que no sería capaz de pescar así los mismos días que lo hago en río con el agua al pecho, porque en el fondo lo tengo que reconocer, soy un enfermo, soy pescador de truchas con mosca seca.

 

Jesús Carmona “Calambres”, cofundador y director técnico de www.fotoguiarios.com.

Tags: Pesca Barbos, Pesca Ciprínidos, arroyos