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Visita nuestro blog en el que vas a encontrar todo tipo de historias relacionadas con la pesca a mosca, la gestión de aguas, el montaje de moscas artificiales, así como artículos de opinión o noticias de lo sucede alrededor de nuestra afición. También podrás leer artículos de nuestros invitados, algunos der ellos reconocido pescadores de mosca de España.

 

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Resurección

Se sentó en la silla con bastante dificultad, todavía, los puntos de su ingle estaban demasiado frescos, apenas habían pasado cuatros días desde la operación. El doctor levanto la cabeza de los papeles que leía y con una sonrisa comento:
- Todo perfecto, la operación ha salido bien ¿Cómo te encuentras?
- Esto duele bastante y por si fuera poco el pelo al salir pica mucho, eso es lo que peor llevo.- Y ambos se rieron.
- Bien. Llegados a este punto y viendo los resultados de la biopsia deberíamos de comenzar con el tratamiento cuanto antes.
- ¿Cuantos días tenemos para empezar?
- Como máximo seis semanas.
En ese momento hubo un pequeño silencio y el gesto de aquel hombre no dejaba dudas de que estaba realizando un cálculo mental.
- ¿Pasaría algo si empezamos en la séptima semana? -Y en la cara del doctor se marco un gesto de sorpresa.
- Pasar, pasar, no es que pase, pero estos tratamientos cuanto más cercanos a la intervención más eficaces se muestran.
- Ya ¿pero se podría empezar en la séptima semana?- Insistió el paciente.
- Si, se podría hacer, pero no es lo indicado, hay más riesgos ¿qué es lo que ocurre para no hacerlo antes?
- Es mejor que no se lo cuente doctor, por qué seguro que se enfadaría, pero necesito empezar después del tres de abril.
Y así paciente y un estupefacto doctor convinieron que el tratamiento comenzaría el jueves siete de abril, exactamente cuarenta y nueve días después de la operación.

Huertapelayo alto tajo guadalajaraLa mañana de cinco de abril apareció soleada y luminosa. Después del tiempo transcurrido desde la operación, aquel hombre aún tenía molestias en el abdomen, por eso su padre ya jubilado no le permitió ir solo. Bajo a la casa de sus mayores a recogerle y madre, mientas preparaba café le preguntaba si estaba seguro, dijo que aún estaba débil, que mejor se quedara en casa, pero no, la decisión estaba tomada. Con un almuerzo materno de los que jamás se olvidan, padre e hijo salieron por la puerta sin tener claro ninguno de los dos a donde se dirigían. No había destino fijo, el más joven conducía mientras conversaba sobre vidas pasadas que no volverán y, sobre las vidas que están por venir. Carreteras, pueblos, más carreteras, más pueblo y al final de un camino casi perdido y polvoriento, el coche se detuvo. Al abrir la puerta y pisar aquel suelo el hombre tuvo que contener las lagrimas; paredes calizas que se perdían en el cielo con los buitres montando sus adosados sobre ellas, arboles con el verde naciente apuntado y, sobre todo, el rumor de la corriente, ese murmullo que por un solo instante antes de entrar en el quirófano penso que jamás volvería a escuchar, hicieron que aquel día el Tajo fuese el lugar más maravilloso del mundo, como siempre, el paraíso en la tierra, aunque ese día más que nunca.huertapelayo alto tajo pesca trucha A aquel hombre no se le ocurrió otra cosa que probar su fortaleza contra el Tajo en Pelayo, al tramo de las piedras, Mingolazaro, al que casi nunca va, pero al tratarse de una ocasión especial el también pensó que tendría que tener un escenario de primer orden. Fuertes corrientes, largas y profundas tablas, con otros tramos en los que grandes rocas se incrustaron en la corriente cual diamante en sortija, pues eso es el Tajo para quien no lo conozcan, una joya, un río con el que te enamoras y sellas una alianza o del que te divorcias mucho antes de casarte, no hay medias tintas. Después de un rápido almuerzo pues las ganas de meterse al río cerraban el estomago de aquel hombre, comenzó el ritual de montar la caña; el verde de su SP 590 aquella mañana al igual que el de sus ojos, tenía un brillo especial. Alinear anillas, montar carrete, enhebrar la línea por dentro de aquellas espirales y elegir una mosca, la primera mosca. Ya con toda la impedimenta en su sitio, aquel hombre se dejo caer por un sendero a pie de un pequeño arroyo que lleva al río.pesca mosca trucha huertapelayo alto tajo Meter los pies en el Tajo aquella mañana fue como cumplir el sueño de empezar de nuevo a los quince con lo que uno sabe a los treinta y pico. Busco una buena piedra, sacó cigarro y mechero y embebido por las aguas comenzó a fumar al tiempo que alguna lagrima se escapaba de sus ojos. Cuando la anestesista antes de abrir la vía le dijo “piensa en algo que te relaje y ves contando del diez al uno” él pensó en el Tajo. En sus riberas y sus paredes, en todos aquellas sobremesas a la luz de la luna con a gente que quería, en todas las truchas que había sacado y sobre todo en todas las que le gustaría sacar. Aquellos pocos segundos su vida pasó por delante y, su vida era el Tajo. Llego el momento de pescar. A cada paso alguno de los trece puntos de su abdomen se personaba para recordarle que no podía hacer excesos, pero con dolor o sin el había que enfrentarse a las corrientes. Las piedras no podían ser un obstáculo y las grandes tablas ponían a prueba la presión que podía soportar aquel cuerpo. Pero ante una determinación tan grande al río cedió y, poco a poco fue dando alguna trucha. Aquellos peces eran más milagrosos que los de la biblia, no se multiplicaban, sencillamente podían curar. Admiración, pena y gozo se juntaban cada vez que una trucha llegaba a las manos de aquel hombre y, la alegría de estar de nuevo en casa después de haber ganado el primer asalto y saber que la muerte no le pillaría de sorpresa sin haber sacado la última trucha.
Dos días más tarde mientras la quimioterapia invadía su cuerpo se recostó y, se voy a si mismo feliz, fumando en medio del Tajo, con una sonrisa en los labios y los ojos llenos de alegría. La muerte ya no podía venir a por él puesto que había regresado del paraíso.

 

Jesús Carmona “Calambres”, cofundador y director técnico de www.fotoguiarios.com.

Tags: pesca mosca truchas, Relato