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TU VIAJE CON fotoguiarios

Visita nuestro blog en el que vas a encontrar todo tipo de historias relacionadas con la pesca a mosca, la gestión de aguas, el montaje de moscas artificiales, así como artículos de opinión o noticias de lo sucede alrededor de nuestra afición. También podrás leer artículos de nuestros invitados, algunos der ellos reconocido pescadores de mosca de España.

 

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Julian el de LaTonar

Una de las cosas que más me gusta de la pesca con mosca, no tiene que ver con ella propiamente dicha, si no con las experiencias y gente que conoces entre lance y lance. Yo, que soy amigo de pescar solo, también lo soy de tener encuentros con buenos conversadores, la mayoría de las veces con otros pescadores con los que cambias impresiones y moscas, pero también sucede, que el sigilo que te da la soledad, en ocasiones, te hace ver cosas que la gente hace a escondidas, desde unos furtivos echando cuerdas al río, a una pareja follando en la ribera cual bucólica escena de porno setentero. Pero es sin duda, cuando me encuentro con gente mayor y rural, cuando más disfruto de la compañía.

Mirar hacia abajo para mirar hacia arriba

calambres pesca mosca rio guadalope teruelLos veranos de mi infancia tenían muchas cosas que me gustaban, pero había una muy especial que no compartía ninguno de los otros niños. A media mañana, en la poyata que había entre General Medrano y la calle Alcalá se formaba un corrillo de sexagenarios, un poco más mayores que mi padre y casi todos pescadores. Tomás, José, Feliciano, Pepe… A aquella improvisada tertulia se incorporaba algún otro pescador que pasaba por la calle, pues Guadalajara era un pueblo y todos se conocían. En ningún otro sitio de la provincia se sacaban tantas truchas como a la sombra de aquellos olmos, lanzando en el asfalto, antes de que esposas y madres nos anunciaran voz en grito desde las ventanas que la comida estaba en el plato. Para mí, que transitaba de la infancia a la adolescencia con una caña en la mano, era una universidad un poco coja, pues yo quería pescar a mosca y la mayoría de ellos eran pescadores de lombriz, de cucharilla el más osado, pero eso sí, conocían cada uno de los rincones donde se podía sacar una trucha en Guadalajara. Arroyos a fecha de hoy secos algunos y dragados todos, y en menor medida los ríos principales eran sus escenarios favoritos. No sé si aprendí mucho de ellos, pero jamás podré agradecerles todo lo que disfrutaba escuchando sus historias. Gracias.rio guadalope estrecho hoz baja algeciral t

Ahora ya más viejo y desde mis dos metros, en cada sitio donde me encuentre, sigo mirando hacia abajo para poder mirar hacia arriba, hacia delante, sigo buscando ilusión en los ojos vidriosos y hundidos en unas cuencas agotadas, pero nunca derrotados, en los que encuentro la añoranza de la juventud cada vez que con sus voces ya trémulas, me cuentas las historias del hambre y el frío, de la astucia y la supervivencia, del silencio y el grito. Uno de los mejores encuentros de este año, fue a las orillas del Guadalope.

Julián el de LaTonar

rio guadalope organos montoro maestrazgo teruel tCuando alguien me pide opinión para hacer turismo rural, lo tengo claro, para mí, uno de los lugares que más me sobrecogen está en Teruel, la cuenca del Guadalope me fascina. Soy amante de los lugares solitarios, casi despoblados, recios en clima y duros en paisajes, en los que el verde y el rojo se dan la mano y en lo que los pobladores mimetizan su carácter con el del entorno. Pocos lugares representan tan bien este espíritu, y en pocos me siento tan sobrecogido. La afilada espina de los Órganos de Montoro, contrasta con los caños que rompen la pared en el nacimiento del Río Pitarque, masías en medio de la nada o pueblos de gruesa piedra y barro, en los que ochenta años después siguen marcados el plomo y la sangre.

En una de estas masías me contó Julián que había nacido, en el Latonar, cerca de la Algecira, mi conversación con el no duró más de treinta minutos, el iba a ver su ganado, era tarde y amenazaba lluvia, yo reponía fuerzas a pie de río. Bajó de su viejo coche y se acercó hasta mí, sé que cuando no ves a nadie habitualmente, te entran ganas de pegar la hebra con el primero que encuentras, y más si es forastero. A duras penas se podía mover, a sus pies hinchados que asomaban su volumen por fuera de unas cortadas y raídas botas, le costaba sujetar tanta corpulencia: “Yo nací ahí arriba, en el  Latonar”, lo dejó claro. Yo estaba en su territorio, así que dejé que hablara y me contara su historia, la mía carecía de interés, pero la suya es una de esas historias que no volverán. Estaba contento, desde que el agua volvió a correr por el cauce y no por el canal, dice que se veían buenas truchas subir a criar desde el pantano. El nunca pescó, bueno, no es cierto, pescaba algo pero para comer, no le gustaba pescar, pero supo sacarle partido al río: “Los subía en mula y los iba repartiendo por el río. A los señoritos no les gustaba andar y preferían pagar, los montaba en las caballerías y los iba dejando, a estos en el molino, aquellos en el puente de Fonseca y otros en el estrecho de la Hoz Baja, algunos hacían noche en el río y al día siguiente volvía a recogerlos. Entonces sí que había truchas. El más malo bajaba con un saquete de los de harina lleno de truchas y los buenos, esos llevaban hasta tres, y así cada día. Los llevaban marcados y yo iba colgando cada costalillo en la mula, a veces no cabían, luego cuando llegábamos a La Algecira, cada uno cogía lo suyo y para Zaragoza o Madrid, que de allí también venían”.

Cuevas canart convento servitas tSegún me lo contaba, yo me hacía la imagen en mi cabeza de una cordada de mulas, propia de un arriero por los duros caminos del Maestrazgo, y la estampa, en blanco y negro, me llevaba a un país que no conocí, y del que sólo sé por los libros y las personas ya encorvadas, con profundos surcos en la piel y que esperan la guadaña allí donde nacieron, donde se criaron y más felices fueron.

Seguimos conversando un rato y antes de separarnos, él a su ganado y yo a la carretera, me dio su teléfono: “Si algún día vuelves por aquí y necesitas algo, llámame. Soy Julián, el de Latonar”.

 

Jesús Carmona “Calambres”, cofundador y director técnico de www.fotoguiarios.com.

Tags: viaje pesca mosca, destinos pesca, Relato